La Revolución Maderista, apenas alcanzado el triunfo, vislumbró el inminente peligro propiciado por error de don Francisco I. Madero, al dejar en manos de sus propios enemigos la fuerza de la Revolución triunfante, de tal forma presintió el peligro que se cernía, y fue víctima por traición de la mano criminal de Victoriano Huerta, quién lo derrocó y fusiló tanto a Madero como a José María Pino Súarez.
Ante esa situación surgió en el norte del país, un hombre, que si bien es cierto contaba con múltiples atributos, desde el punto de vista del movimiento obrero, se destacan los siguientes aspectos; Venustiano Carranza en su origen era eminentemente porfirista, porque había sido senador de la República en el régimen de Porfirio Díaz, porque había sido gobernador de Coahuila en el mismo régimen. Sin embargo muchos hombres pensantes se sumaron a él, la mayoría revolucionarios de convicción, y fue así que se dio la división de la familia revolucionaria en tres bandos: zapatistas, villistas y carrancistas. Quienes sitiaron la Ciudad de México, por lo que don Venustiano Carranza se fue a refugiar a Veracruz y se llevó los poderes al puerto.México se encontraba amenzadado por los zapatistas en el sur y por los villistas en el norte.
A la Ciudad de México no entraban los alimentos básicos maíz ni frijol. La Casa del Obrero Mundial veía morir de hambre a sus hombres, a sus esposas, a los hijos de ellos, y no se quedaron cruzados de brazos. Sesenta y siete elementos distinguidos de la Casa del Obrero Mundial, se reunieron el día 10 de febrero de 1915 en el templo y convento de Santa Brigida; el púlpito fue tribuna de distintos oradores que hicieron hincapié en la necesidad de ir a la Revolución. Pero para ir a la Revolución había que analizar con cual de los tres bandos se participaría. Y la mayoría determinó que el más representaba la aspiración, los anhelos de los obreros y campesinos de México, era la Revolución Costitucionalista. Y esos sesenta y siete hombres de las siete de la noche a las cinco de la mañana decidieron tomar las armas. Que gran contraste con la actualidad donde muchos critican, manifiestan inconformidades se constituyen en agitadores criminales, porque no tienen principios, ni ideas, por que no tienen programa, sino solo el propósito de dañar la marcha de la Revolución Mexicana.
Frente a esa situación, esos hombres abnegados que acordaron tomar las armas, no eran solamente sesenta y siete. Habia que convencer al pueblo; y se fueron a los mítines, a la Federación de Tranvías, a la región de San Angel, a convencer a los obreros textiles, Y unos cuantos días después tenían 10 mil trabajadores afiliados para tomar las armas.
Fue una comisión a ver a don Venustiano Carranza, él tenía conocimiento de la existencia de la Casa del Obrero Mundial, había leído los periódicos y tenía recelo en contra de la Casa del Obrero Mundial.
* Cuando llegaron los comisionados, encabezados por Rafael Quintero, les dijo: "...señores les agradezco mucho su resolución, pero no la necesito, por que yo cuento con campesinos. Ustedes son enemigos del gobierno, ustedes son izquierdistas, ustedes no aman a la revolución ni aman a su patria." Rafael Quintero, que tenía profundos conocimientos, le respondió en la forma siguiente: "...está usted equivocado. La doctrina de la Casa del Obrero Mundial se basa en esto: en amor del hombre por el hombre, en la transformación de la sociedad actual para acabar con la explotación del hombre por el hombre, para crear una nueva sociedad, para darle una estructura donde sea más equitativa la distribución de la riqueza y, piense usted, que no somos los únicos que pensamos así. Platón , en lo que se llama su delirio y su utopía, habló de una república, de una república como la que nosotros queremos. Cristo, predicó una doctrina, una doctrina que está acorde con nuestra manera de pensar. Está usted equivocado, nosotros amamos a México, amamos la Revolución y a la Patria, y, por eso vamos a tomar las armas en defensa de ella. Que tenemos ideales, sí señor; y ya fuimos combatidos, ya fuimos acusados de traidores, ya fuimos acusados de transfugas; ya fuimos acusados de haber roto los principios y la doctrina de la Casa del Obrero Mundial. Pero, no señor, los ideales los hemos dejado guardados esperando el triunfo de la Revolución, y el cause de los acontecimientos". Recapacitó don Venustiano Carranza y le ordenó al licenciado Zubarán Capmany que se pusiera de acuerdo con el comité revolucionario. Rafael Quintero redactó los puntos del pacto y redactó el programa, el licenciado Zubarán Capmany estuvo conforme y lo firmó en representación del Ejercito Constitucionalista.
Salieron de México diez mil hombres y trescientas cincuenta mujeres, rumbo a Orizaba, con órdenes del General Alvaro Obregón que ahí se formaran los "Batallones Rojos", y el grupo sanitario de mujeres que se llamó a petición de los líderes de la Casa del Obrero Mundial, "Grupo Sanitario Acrata". Partió el primer Batallón Rojo, compuesto exclusivamente por hombres de la fabrica de armas, quienes las conocían a la perfección, pues fabricaban cañones, ametralladoras y fusiles.
Seiscientos hombres del primer batallón, fueron a la batalla de Ebano, sostuvieron combates casi a diario por espacio de 65 días, y no pasaron los elementos villistas, a pesar de tener mejores generales, a sus mejores soldados, por que el punto clave para el triunfo de la revolución villista, era el paso de Tampico a Veracruz, para acabar con el gobierno constitucionalista. Los soldados rojos de la Casa del Obrero Mundial, en unión de otros abnegados soldados, detuvieron la marcha; en esa batalla se cometió un grave error por la falta de experiencia, pues un piloto, lejos de ir a bombardear al enemigo, bombardeó los pozos petroleros, se derramó el petroleo y murieron muchos compañeros, no en campaña sino a consecuencia del error. De los seiscientos elementos Rojos, que partieron a la batalla, solo regresaron 20, sin embargo esa batalla fue importante logro para alcanzar el triunfo de la revolución constitucionalista.
Sin mella alguna por los sucesos acaecidos, la Casa del Obrero Mundial en Orizaba, organizó dos Batallones Rojos, denominados uno "Supremos Poderes" y el otro " Reforma", los cuales partieron a Celaya a combatir a la poderosa División del Norte. Bajo las ordenes del gran estratega militar el General Alvaro Obregón, derrotando en la batalla al General Francisco Villa.
*Rafael Quintero. Mis Memorias.

